—¿Dime, cómo se puede confiar en quien siempre te dañó? —preguntó entre lágrimas.
La luna miraba expectante, ansiosa de oír mi respuesta.
Pero el silencio se hizo mucho más ruidoso que cualquier palabra chillada.
Tú, la persona que anduviste tantos años a mi lado,
ahora no vales nada…
pues ni tú misma te conoces.
La persona que hacía la pregunta era una extraña para mí,
aunque creo que algún día la conocí.
Dejé caer mi mano contra ella,
y el agua se movió haciéndola desaparecer.
Si no está para hacerme la pregunta,
no tendré que responder jamás.
El agua se calmó y mi reflejo volvió a aparecer.
Volteé para perder de vista esa agua que me asfixiaba
sin necesidad de estar sumergida en ella.
Aceleré el paso, anduve tan deprisa como mis pies alcanzaban.
Tan rápido, que no me daba cuenta de lo que dejaba a mis lados.
Tan, tan, tan deprisa,
que sentí que estaba más perdida.
Levanté la cabeza…
y me di cuenta de que estaba de nuevo viendo mi reflejo.
Ahí estaba.
Ni siquiera me había movido.

Oinss madre mia, me encanta.
ResponderEliminarPor cierto como te fue con el libro que mandaste?¿
Espero que te vaya muy bien.
Rocio f.
no tengo respuestas aún, decían que podía tardas hasta 12 meses en decir algo.. así que...
ResponderEliminarme alegra que te guste pequeeee, gracias